Con la ultima tecnología de la quinta generación de telecomunicaciones (5G), ha habido una creciente preocupación en torno a los campos electromagnéticos; pero la verdad es que la contaminación electromagnética siempre nos ha estado afectando desde que se implementó la primera generación, por lo que debes saber que el 4G y WiFi provocan las mismas respuestas biológicas que el 5G actual.
El problema real no es solo que haya más radiación artificial, sino que estos campos son rígidos, polarizados y muy diferentes a los campos naturales que reconoce nuestro cuerpo.
Esa incoherencia se inyecta en el ambiente y en tu biología, interfiriendo con el biocampo, con la comunicación celular y con procesos reguladores muy finos y delicados. Todo suma como un ruido de fondo que tu organismo tiene que gestionar.
Comprender qué es el electrosmog es el primer paso para empezar a reducirlo conscientemente.
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