Todo criollo que ha estado en algún momento cerca de un río, campo o en algún bosque de la isla, ha visto estos endémicos caracoles tan peculiares de República Dominicana.
En los tiempos prehistóricos de las Antillas, el caracol terrestre Caracolus excellens era recolectado de forma habitual y se utilizaba principalmente como complemento de la dieta de los indígenas y comunidades locales.
En un hallazgo arqueológico muy significativo que se conoció en agosto de 2022, en el Monumento Natural Cabo, en la zona oriental de la península de Samaná, aparecieron miles de conchas fragmentadas o intactas de Caracolus excellens en los suelos de uso y áreas de basura de aquellos asentamientos prehistóricos y aborígenes.






