Armónica de Cristal de Benjamin Franklin, un instrumento que el mundo y médicos prohibieron en el siglo XVlll, aun lleva la musica a otro nivel existente, hoy en día, artistas como Thomas Bloch y William Zeitler han rescatado este instrumento por su atmósfera única.
A mediados del siglo XVIII, Benjamin Franklin fue delegado de la América colonial y pasó mucho tiempo viajando a Londres y París. Durante este periodo, era muy popular y entretenido que los músicos aficionados tocaran con vasos musicales. Franklin asistió a uno de estos conciertos y quedó fascinado por la belleza del sonido. Casi de inmediato, se puso a trabajar aplicando los principios de la técnica de tocar con los dedos mojados sobre el cristal a su propia creación musical.
Ben Franklin completó su armónica de cristal en 1761. No se limitó a perfeccionar la idea de los vasos musicales, que se tocaban de forma muy parecida a como lo hacen hoy en la mesa, donde las notas dependían de la cantidad de agua en el vaso. Más bien, Franklin hizo posible la creación de acordes y melodías alegres con su nuevo instrumento.
En colaboración con un soplador de vidrio en Londres, Franklin fabricó varias docenas de cuencos de vidrio, afinados según su tamaño y forma, y encajados uno dentro del otro con corcho. Cada cuenco tenía el tamaño y grosor precisos para producir el tono deseado sin necesidad de llenarlo con agua. Franklin también los pintó, asignando un color diferente a cada nota. Se hizo un agujero en el centro de cada cuenco, por donde pasaba una varilla de hierro. Esta varilla estaba unida a una rueda que se hacía girar con un pedal. Al tocar el borde de los cuencos giratorios con los dedos humedecidos, se producían los sonidos musicales.






