
La Reforma protestante no apareció de la nada ni fue la solución de un iluminado. Fue parte de un tiempo bisagra, atravesado por procesos históricos, tensiones sociales, disputas doctrinales, ansias de renovación y proyectos de reforma muy distintos entre sí.
En el siglo XVI convivieron, al menos, cuatro grandes proyectos de renovación de la espiritualidad cristiana:
La Reforma humanista: Volver a las fuentes, educar y reformar desde la cultura y la razon.
La Reforma protestante magisterial: Justificación por la fe, autoridad de la Escritura y una iglesia renovada.
La Reforma radical: Una transformación mas profunda de la Iglesia la sociedad y el poder.
La Reforma católico-romana: Reforma Católica, Contrarreforma, disciplina y renovación espiritual.






