Esta obra que Dios creó justo antes de crear nuestra especie humana, son responsables de aportar la mayor parte de los micronutrientes esenciales (vitaminas y minerales) en nuestra dieta, sin ellos, la seguridad alimentaria global sufriría una grave crisis de malnutrición.
Estos animales se entregan a transportan polen entre las flores. Este proceso es vital, ya que permite la fertilización de las plantas, la producción de semillas y frutos, y garantiza la reproducción de más del 80% de las especies de plantas terrestres y gran parte de nuestros alimentos. Las Abejas específicamente son fundamentales para la producción y calidad de nuestra alimentación. Sin su labor polinizadora, cerca del (75%) de los cultivos que consumimos (frutas, verduras, semillas y frutos secos) sufrirían una caída drástica en su producción y diversidad, deteriorando nuestra nutrición y el equilibrio de los ecosistemas.
Investigadores señalan que muchas regiones con problemas de desnutrición dependen especialmente de cultivos que requieren polinización animal. Modelos científicos indican que un declive severo de polinizadores podría aumentar enfermedades asociadas a dietas deficientes y afectar la disponibilidad global de alimentos nutritivos para millones de personas.
Por esta natural razón diversos estudios advierten que debemos proteger el declive de las abejas y animales polinizadores en gral, ya que amenazaría directamente la salud humana y a una diversidad de frutos esenciales.
Investigaciones publicadas en revistas como The Lancet relacionan esta pérdida con posibles deficiencias de vitamina A, folato y otros micronutrientes organicamente importantes.
La Biblia describe la Tierra Prometida como una tierra que "fluye leche y miel" (Éxodo 3:8). La miel representa el sustento terrenal directo y el regalo de la Creación de Dios para el disfrute del hombre. Una obra de amor, orden y propósito

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