Un complejo agrícola orientado a la exportación ha transformado zonas áridas en una de las principales fuentes de empleo de la provincia Monte Cristi, enviando semanalmente cientos de toneladas de sabila al extranjero
El auge de la sábila ha cambiado el destino económico y social de Guayubín, en la provincia Monte Cristi, donde una empresa ha convertido sus tierras áridas en la mayor plantación mundial de este cultivo.
Esta operación, completamente orientada a la exportación, supera los USD 8 millones de facturación anual, según cifras difundidas por medios dominicanos.
Cada semana salen hacia el extranjero 15 contenedores con cerca de 600,000 libras de cristal de sábila, lo que constituye la principal fuente de empleo para la zona y para localidades vecinas como Buenavista. La plantilla laboral varía entre 1,000 y 1,500 personas, predominando el personal dominicano —un 80%— sobre el extranjero, en un contexto donde la agricultura sigue siendo el eje económico central.
La recepción diaria de 260,000 libras de pencas frescas da inicio a un proceso mayoritariamente manual el 80% de las tareas— que concluye con la obtención de 20,000 galones de jugo. El procesamiento emplea tecnología UHT y envasado aséptico, sin adición de químicos, bajo certificación orgánica y el uso exclusivo de compostas propias como fertilizante.
La implementación de riego por goteo ha sido determinante para sostener la productividad en un ambiente adverso, donde las lluvias son escasas y otros cultivos no prosperan. Cada tarea contiene hasta 1,200 plantas, que alcanzan la madurez entre ocho meses y un año después de la siembra, según explicó Leonel Mesa, gerente de operaciones citado por Listín Diario.
El municipio de Guayubín exporta semanalmente 15 contenedores de sábila, generando alrededor de 1.500 empleos directos en la región y localidades vecinas. (Gobierno de México)
En una región marcada por condiciones climáticas extremas, la apuesta por la innovación en sistemas de riego, la certificación orgánica y la combinación de trabajo manual y tecnológico ha permitido mantener altos volúmenes de producción, garantizar empleo y responder a las exigencias de los mercados internacionales.
Aunque la planta se encuentra a solo 40 minutos del puerto de Manzanillo, la falta de infraestructura obliga a trasladar los contenedores hasta Caucedo, en la costa sur, lo que representa un trayecto de más de 6 horas por carretera. Esta distancia duplica los costos logísticos, pero es imprescindible para cumplir los plazos de entrega hacia Estados Unidos, India, Holanda y otros mercados de Europa y Asia.
Toda la sábila producida se destina al mercado externo, dejando fuera al consumidor dominicano. Como explicó Mesa, “la demanda es tan grande fuera del país que no ha habido quizás la necesidad de abrir un mercado aquí”, lo que revela la paradoja de un producto cultivado localmente y ausente en las tiendas nacionales.
La empresa resalta la importancia de la calidad en el sector y advierte sobre productos sintéticos que imitan el gel natural con espesantes artificiales. Recomiendan que los consumidores verifiquen que el aloe vera sea el primer ingrediente y prefieran el gel fileteado puro, pues la hoja molida contiene aloína en niveles que pueden no ser recomendables.
La sábila representa la principal fuente de empleo en Guayubín, donde el 80% de la plantilla es dominicana y la agricultura sigue siendo clave para la economía local.
La génesis de esta plantación en Guayubín se remonta a finales de los años noventa, tras una helada en Texas y México que llevó a sus dueños a elegir un entorno libre de ese riesgo. Así se fundó la finca actual sobre la antigua Sábila del Mundo, consolidando a la región como referencia global en la industria del aloe.
El municipio, enclavado en la región Cibao Noroeste, tiene además un peso histórico como “Cuna de la Restauración de la República” por su papel en la Guerra de la Restauración, lo que añade valor simbólico al presente agrícola de la zona.

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