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LUTERO: ENTRE ERASMO Y MÜNTZER

Una única Reforma...

La Reforma protestante no apareció de la nada ni fue la solución de un iluminado. Fue parte de un tiempo bisagra, atravesado por procesos históricos, tensiones sociales, disputas doctrinales, ansias de renovación y proyectos de reforma muy distintos entre sí.

En el siglo XVI convivieron, al menos, cuatro grandes proyectos de renovación de la espiritualidad cristiana:

La Reforma humanista: Volver a las fuentes, educar y reformar desde la cultura y la razon.

La Reforma protestante magisterial: Justificación por la fe, autoridad de la Escritura y una iglesia renovada.

La Reforma radical: Una transformación mas profunda de la Iglesia la sociedad y el poder.

La Reforma católico-romana: Reforma Católica, Contrarreforma, disciplina y renovación espiritual.

Antes de Lutero, estaba Erasmo quien era percibido en aquel escenario europeo como el que reformaría la Iglesia. Pero en este caso especialmente nos enfocamos en Martín Lutero y en la tensión que mantuvo con dos de esos proyectos.

Primero, con Erasmo de Rotterdam y la Reforma humanista, de la cual Lutero fue en varios sentidos heredero y después disidente. Más tarde, con la Reforma radical, que recogió buena parte del impulso iniciado por Lutero, pero terminó acusándolo de no haber ido suficientemente lejos.

En ambos casos aparece una tensión constante entre continuidad y ruptura. Erasmo veía en Lutero un exceso. 
Los radicales veían en él una insuficiencia.

Martín Lutero quedo en el centro, una de las figuras más complejas de la historia cristiana: terco y reflexivo, preciso y exagerado, pasional y analítico, erudito y popular, vulgar y piadoso.

La ruptura de Lutero con la Reforma radical paso por varios episodios: primero los profetas de Zwickau, luego Thomas Muntzer, y finalmente la revuelta de los campesinos: el tercer y mas traumático evento.

Lutero condenaba los levantamientos, pero consideraba justas y legitimas las reivindicaciones de los campesinos.

Recomendó expresarlas de forma no violenta. Tras la escalada de violencia, escribió palabras terribles que lo perseguirían durante el resto de su vida. La Reforma no fue solo una disputa doctrinal: también estuvo atravesada por miedo, poder, sangre y decisiones humanas.

TRES APRENDIZAJES

1-Destacar el valor que tiene la subjetividad en nuestra teología..

Nuestras opiniones y creencias están moldeadas por eventos y procesos históricos; incluso los traumas y los dramas interpersonales forjan nuestra teología.

2- Señalar el peligro de la medicalización.

Es fácil usar la fe como un comodín y, en nombre de la pureza doctrinal, la santidad o las revelaciones espirituales, hacer oídos sordos a nuestros semejantes.

3- Apreciar y cuidar la irreductible multiplicidad del Cuerpo de Cristo

Las perspectivas y estrategias teológicas responden a situaciones diferentes; en la interdependencia y el respeto mutuo existe un camino para la unidad cristiana.

Entender estas tensiones ayuda a leer la Reforma con mas prudencia, humildad y conciencia histórica.

Quizás por eso entender la Reforma exige algo más que elegir héroes y villanos. Exige mirar sus tensiones, sus heridas, sus contextos y también la manera en que la biografía, el poder, la violencia y la subjetividad terminan moldeando nuestra teología.

Fuente: editorialclie


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